Lo natural es innovar
Por más que nos empeñamos en buscar las bondades de la tecnología para el aprendizaje en un entorno cada vez más complejo, social y técnicamente hablando, la base de la innovación educativa sigue residiendo en la reingeniería, la reinvención de los propios procesos educativos. Para buscar ese cambio y su gestión eficaz, podemos acudir a multitud de modelos organizativos que, casi con toda seguridad, buscarán una metáfora visual para sintetizar la lógica de su propuesta.
Hace ya mucho que las metáforas orgánicas y naturales tomaron posesión de la literatura de gestión relacionada con el desarrollo organizativo. Los modelos creados en ese ámbito han permeado ya a muchas instituciones educativas consiguiendo, de alguna manera, la “corporativización” de las mismas.
A juzgar por lo que me encontraba hace un par de días en la Red, no parece que el filón de las metáforas naturales se haya agotado. Se trata de un modelo de desarrollo organizativo, un modelo inspirado en la dinámica compleja de un bosque húmedo de Nueva Zelanda y la población que se asienta en ese ecosistema. El trabajo, realizado por algunos investigadores de la Universidad Tecnológica de Auckland (AUT) se ha sustanciado en un modelo que llaman “de liderazgo orgánico” que, a su vez, ha dado lugar a un modelo educativo para el aprendizaje a lo largo de la vida.
Creo que vale la pena echarle un vistazo para recordar que la innovación no ha de ser sólo, o ni tan siquiera fundamentalmente, infotecnológica…
0 comentarios